"Yo construí esto": el fundador al que la empresa dejó atrás

Un fundador en la puerta de una gran oficina llena de gente mira atrás hacia el pequeño escritorio de un apartamento que se desvanece a su espalda

Antes lo hacías todo: programar, vender, dar soporte, contratar. Ahora la empresa tiene 30 personas y un vicepresidente de Ingeniería que toma decisiones que no entiendes. Tú construiste esto, y ahora esto no te necesita como antes. La empresa que empezaste en tu apartamento necesitaba a un generalista capaz de arreglar el servidor y presentarle la propuesta al cliente la misma tarde. La empresa en la que se convirtió necesita especialistas y procesos, capas de dirección que existen para evitar el caos en el que tú prosperabas.

Tu cofundador se adaptó. Contrató a gente más lista que él y se apartó del camino. Tú contrataste a gente más lista que tú y te quedaste en medio, porque apartarte se siente como que te echan a un lado. Eres el fundador que se aferra a una versión de la empresa que ya no existe, la versión en la que tú importabas más, en la que tus instintos bastaban, en la que nadie necesitaba un proceso porque el proceso eras tú. La empresa te superó. Eso no es un fracaso, pero lo parece a las 2 de la madrugada cuando lees canales de Slack en los que ya no te mencionan.

El rasgo es cómo te adaptas al cambio

Lo que separa al fundador que escaló con la empresa del que se quedó atascado es en gran medida la flexibilidad psicológica, la capacidad de sostener un rol sin aferrarse y dejar que tu identidad se actualice a medida que la situación cambia. Cuando tu valía estaba fusionada con ser la persona que lo hace todo, una empresa que ya no necesita a alguien que lo haga todo se interpreta como una empresa que ya no te necesita. El análisis de la flexibilidad psicológica explica el rasgo que permite a un fundador cambiar el rol que dominaba por el que la empresa ahora requiere.

La jugada es redefinir conscientemente qué aportas a este tamaño, porque el generalista que más importaba no ha desaparecido, se le necesita en un lugar nuevo: la visión, la cultura, las contrataciones más difíciles, las decisiones que los especialistas no pueden tomar. Quedarte en medio es lo que pasa cuando sigues intentando ser valioso a la vieja usanza. Apartarte no es un destierro. Es la siguiente versión del trabajo, si eres capaz de dejar que tu identidad crezca tan rápido como aquello que construiste.

Dónde te sitúas en las facetas de flexibilidad y Apertura que hacen que un cambio de rol se sienta como crecimiento y no como pérdida lo mide el test de personalidad OCEAN de 30 facetas en unos 15 minutos, con los resultados por dominio gratis. Si la empresa que construiste dejó de necesitar al fundador que eras, ver tu perfil muestra por qué soltar se siente como que te echan a un lado, la misma perspectiva que nuestro perfilado de roles para equipos aporta a los fundadores que escalan más allá de sí mismos.