"Solo somos diferentes": la sociedad que ya terminó

Dos fundadores en una mesa, uno gesticulando con ideas mientras el otro mira más allá de él hacia la salida

Antes discutíais sobre estrategia, discusiones de verdad, de las que acababan con mejores ideas. Ahora esperas a que dejen de hablar. Asientes. Sigues adelante. Haces lo que ibas a hacer de todos modos. En algún momento de los últimos seis meses dejaste de creer que su aportación mejoraría nada, no en un tema sino en todos: sus instintos de producto, su lectura del mercado, su criterio para contratar. Ya no les llevas la contraria, porque llevar la contraria implica que su postura tiene mérito suficiente para engancharse con ella, y tú has pasado del desacuerdo a algo peor. La indiferencia.

Ellos aún creen que sois socios. Presentan ideas esperando debate, y lo que reciben es silencio y conformidad, que interpretan como acuerdo. No es acuerdo. Es el sonido de alguien que ya ha decidido que la otra persona no vale la pena discutir con ella. Puedes recuperarte del conflicto. Puedes recuperarte de las malas decisiones. No puedes recuperarte del momento en que un fundador mira al otro y piensa "estaría mejor solo", porque ese pensamiento no se va. Solo espera una excusa.

Por qué la indiferencia es la fase terminal

Los investigadores de relaciones llevan tiempo comprobando que el desprecio y la retirada, no el conflicto, predicen el final de una sociedad, y lo que describes es la versión a nivel de rasgo de eso: el compromiso ha sido sustituido por un rechazo asentado, propio de Amabilidad baja, de toda la contribución de la otra persona. El conflicto al menos significa que ambos aún creéis que la relación vale la pena pelearla. La indiferencia significa que uno de vosotros ha cerrado la cuenta en silencio. La misma dinámica hunde matrimonios, y por eso nuestro análisis de compatibilidad trata el desprecio como la señal más peligrosa que existe.

La verdad incómoda es que la sociedad no está fracasando. Ya terminó, y solo que aún no has encontrado la frase para acabarla. A veces esa indiferencia es recuperable, si se nombra pronto y ambas personas aún quieren intentarlo. A menudo es un diagnóstico más que un problema por resolver, y la jugada honesta es decir la frase en voz alta en lugar de dirigir una empresa sobre el silencio de alguien que ya se ha ido.

Dónde os situáis cada uno en las facetas de la Amabilidad cuyo colapso se manifiesta como desprecio lo mide el test de personalidad OCEAN de 30 facetas en unos 15 minutos, con los resultados por dominio gratis. Si has dejado de molestarte en discrepar, ver ambos perfiles te dice si la indiferencia es una fase arreglable o el final, igual que nuestro análisis de compatibilidad lee el desprecio en cualquier sociedad.