The Brain That Changes Itself de Norman Doidge y la Autoeficacia (C1)
Norman Doidge es un psiquiatra que escribió el libro que metió la palabra neuroplasticidad en la conversación corriente. The Brain That Changes Itself reúne casos en los que las personas reconfiguraron cerebros que la medicina había dado por perdidos, pacientes de ictus que reaprendieron a moverse, ciegos que aprendieron a ver a través de la lengua. Su tesis choca con una suposición largamente sostenida de que el cerebro adulto es un hardware fijo. En la apertura del libro lo califica de punto de inflexión: «La idea de que el cerebro puede cambiar su propia estructura y función mediante el pensamiento y la actividad es, en mi opinión, la alteración más importante en nuestra visión del cerebro desde que esbozamos por primera vez su anatomía básica». Lo que una persona hace con ese hecho depende de una faceta de los Cinco Grandes.
La creencia de que puedes cambiar es la faceta de Autoeficacia
Esa faceta es la Autoeficacia (C1), dentro de Responsabilidad, tu sensación de que eres capaz de manejar las cosas y de mejorar en lo que emprendes. Quien puntúa alto se enfrenta a una habilidad difícil dando por hecho que puede aprenderla con esfuerzo. Quien puntúa bajo supone que el techo está más abajo y más cerca. La ciencia de Doidge es, en cierto modo, el respaldo biológico del C1 alto: si el cerebro realmente se reconfigura con la práctica, entonces la sensación de que puedes mejorar no es solo un discurso motivador, es una descripción de lo que el tejido hace de verdad. La evidencia y el rasgo apuntan en la misma dirección.
Esto se parece a la idea de una mentalidad de crecimiento, y conviene mantenerlas separadas. Una mentalidad de crecimiento es una creencia sobre si la capacidad puede cambiar en general; la Autoeficacia es la lectura más personal de si tú en concreto puedes estar a la altura de algo dado. Los casos de Doidge alimentan ambas, pero el aguijón para un lector con C1 bajo es la parte útil: una baja sensación de tu propia capacidad es un pronóstico, no un hecho, y a menudo es más pesimista de lo que el cerebro justifica. La plasticidad está ahí tanto si crees en ella como si no, lo que significa que la creencia tiene margen para equivocarse a tu favor.
Para quien quiera ubicarse, tu C1 es una buena lectura de con qué facilidad apuestas por tu propia capacidad de crecer hacia algo difícil. Moldea lo que intentarás y lo que descartas antes de probar. Doidge no prometería que el cerebro hace alcanzable toda meta, y el esfuerzo sigue teniendo límites. Pero la ciencia ensancha en silencio el rango que una persona con C1 bajo tiende a trazar para sí misma. El lugar que ocupas en Autoeficacia te dice lo generosa que es esa estimación interna, y desglosamos la faceta en Autoeficacia (C1).
Lee el libro: The Brain That Changes Itself: Stories of Personal Triumph from the Frontiers of Brain Science, de Norman Doidge.
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Referencias de investigación
Doidge, N. (2007). The brain that changes itself: Stories of personal triumph from the frontiers of brain science. Viking.
Bandura, A. (1977). Self-efficacy: Toward a unifying theory of behavioral change. Psychological Review, 84(2), 191-215.
Johnson, J. A. (2014). Measuring thirty facets of the Five Factor Model with a 120-item public domain inventory: Development of the IPIP-NEO-120. Journal of Research in Personality, 51, 78-89.
Costa, P. T., & McCrae, R. R. (1992). Revised NEO Personality Inventory (NEO-PI-R) professional manual. Psychological Assessment Resources.